La propuesta liderada por Javier Crespo desde el IDIVAL y Valdecilla demostrará un modelo de cribado coordinado de la enfermedad hepática metabólica en pacientes con diabetes tipo 2, escalable a otros sistemas sanitarios
La propuesta El Modelo Cantabria (The Cantabria Model), presentada por investigadores del Instituto de Investigación Valdecilla (IDIVAL) y el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (HUMV), ha sido seleccionada como uno de los dos únicos proyectos a nivel mundial en la convocatoria del Win-Win Challenge 2026, la iniciativa internacional impulsada por Boehringer Ingelheim y Echosens para desarrollar e implementar soluciones innovadoras frente al infradiagnóstico de la enfermedad hepática metabólica.
De entre las numerosas candidaturas presentadas por equipos de investigación de todo el mundo, el jurado de ambas compañías ha seleccionado únicamente dos proyectos: el español, liderado por Javier Crespo, y otro procedente de Canadá. La organización ha subrayado el nivel científico y de innovación extraordinario del conjunto de propuestas evaluadas, reconociendo especialmente el rigor metodológico y el potencial de transferencia del Modelo Cantabria.
El proyecto está codirigido por Javier Crespo, Paula Iruzubieta y Joaquín Cabezas, investigadores del IDIVAL y del Servicio de Aparato Digestivo de Valdecilla, en el marco de la Cohorte Cantabria.
Un problema sistémico, no clínico
Hasta el 70% de las personas con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) presenta una enfermedad hepática esteatósica metabólica (MASLD), y en torno al 15% desarrolla fibrosis hepática significativa, el principal motor de progresión hacia formas avanzadas de la enfermedad. Pese a que las guías clínicas EASL-EASD-EASO 2024 recomiendan el cribado de fibrosis en esta población, en la práctica habitual el circuito asistencial sigue siendo fragmentado y dependiente del hospital: cálculo manual del índice FIB-4, derivaciones sucesivas, listas de espera y pérdida de pacientes en cada paso, con tiempos de diagnóstico que superan los doce meses.
El cuello de botella no es clínico, es sistémico, resume la propuesta. Frente a ello, el Modelo Cantabria, establecido a partir de la Cohorte Cantabria, plantea una solución que convierte el cribado en una propiedad del sistema y no en una decisión del clínico.
El núcleo del proyecto: diagnóstico en un solo paso y una sola visita
Su elemento diferencial es resolver en un único acto asistencial no solo el diagnóstico de la esteatosis y la fibrosis hepáticas, sino el de toda la comorbilidad metabólica y cardiovascular asociada. El cálculo del índice FIB-4 se automatiza en el propio laboratorio, de modo que el cribado deja de depender de la decisión del clínico y pasa a ser una propiedad sistemática y trazable del sistema. Los pacientes con un FIB4 elevado, son citados a una única visita, donde se completa una evaluación hepato-metabólica integral: estudio de la fibrosis y la esteatosis hepáticas, valoración de la composición corporal, analítica ampliada y estimación del riesgo cardiovascular. Un único encuentro, una caracterización completa del paciente.
El diseño incorpora además un riguroso análisis de equidad territorial mediante modelos multinivel por Zona Básica de Salud, para garantizar que la detección automatizada llegue por igual a toda la población diana.
Un resultado exportable a cualquier sistema sanitario
El proyecto a realizar en el contexto de la Cohorte Cantabria no busca ser un piloto más, sino dejar como resultado un modelo asistencial exportable: una solución replicable en cualquier sistema de salud que cuente con un laboratorio centralizado y una red pública de atención primaria.
Este reconocimiento internacional refleja nuestra confianza en que es posible integrar el cribado de la enfermedad hepática metabólica dentro de la infraestructura del propio sistema sanitario. El Modelo Cantabria demostrará que la detección de fibrosis hepática puede ser sistemática, trazable y equitativa, sin pedir nada extraordinario al clínico ni al paciente, y ofrece una solución exportable a otros sistemas de salud.
Sobre el Win-Win Challenge
El Win-Win Challenge nace en el marco de la colaboración entre Boehringer Ingelheim y Echosens con el propósito de avanzar frente al infradiagnóstico de la enfermedad hepática metabólica y contribuir a un modelo asistencial más eficiente y equitativo.
La investigación e innovación biomédica solo es posible gracias a la colaboración de todos. Así avanzamos en la mejora de la salud de los pacientes y la ciudadanía.