María Isabel Martínez Rodríguez, responsable del Grupo de Imagen Molecular del Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (IDIVAL) y especialista en Medicina Nuclear del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (HUMV), ha obtenido una de las ayudas del programa INNVAL por su proyecto “Almacenamiento y recuperación de imágenes biomédicas mediante encriptación en ADN y encapsulación en nanopartículas de sílice”.
La iniciativa, desarrollada en colaboración con el Grupo de Nanomedicina del IDIVAL —liderado por Mónica López Fanarraga— y con la empresa estadounidense Iridia Inc., propone una vía completamente nueva para afrontar uno de los grandes desafíos de la transformación digital en salud: el almacenamiento sostenible, seguro y a largo plazo de los datos generados por las técnicas de imagen biomédica.
Una solución disruptiva para el creciente volumen de datos en imagen médica
El proyecto surge ante la necesidad urgente de encontrar alternativas a los sistemas tradicionales de almacenamiento, que requieren grandes infraestructuras informáticas, refrigeración constante y un elevado consumo energético. Técnicas como la tomografía por emisión de positrones (PET/TC) generan estudios de gran tamaño —alrededor de 600 megabytes por paciente— que están saturando la capacidad de los centros sanitarios.
La propuesta de Martínez consiste en codificar las imágenes en moléculas de ADN sintético, encapsularlas en nanopartículas de sílice y evaluar si pueden recuperarse sin pérdida de información tras distintos periodos de almacenamiento. El ADN, por su estabilidad natural, se plantea como un soporte de información prácticamente ilimitado, seguro y sin necesidad de energía para su conservación.
“Queremos comprobar si esta tecnología es eficaz para guardar imágenes médicas y todos los datos asociados, y si permite recuperarlos con la misma calidad con el paso del tiempo”, explica la investigadora. El estudio se realizará con imágenes reales anonimizadas de pacientes a los que previamente se solicitará su consentimiento para participar en el proyecto, manteniendo siempre la confidencialidad de los datos.
Colaboración estratégica y proyección futura
El desarrollo de este proyecto da continuidad a la línea de colaboración público-privada ya iniciada por el grupo de Nanomedicina con Iridia Inc. La participación de esta empresa, líder en tecnologías de encriptación en ADN, aporta un valor esencial al proyecto. “Que una compañía de referencia confíe en esta iniciativa es fundamental. Su experiencia en criptografía y almacenamiento molecular nos permite trabajar con los máximos estándares de seguridad y fiabilidad”, destaca.
La ayuda INNVAL permitirá realizar un estudio piloto que evalúe la viabilidad real del sistema en un entorno clínico. Si los resultados son positivos, el equipo prevé ampliar la investigación a convocatorias nacionales y extender la tecnología a otros tipos de imágenes y datos médicos.
“INNVAL nos ha dado la oportunidad de unir fuerzas con otros grupos y explorar una idea que puede tener un impacto enorme en el futuro del almacenamiento biomédico. Es un primer paso hacia proyectos más ambiciosos”, concluye la investigadora.