La jornada “Prevenir la fragilidad desde la Atención Primaria y Comunitaria: aprendizajes y retos”, organizada por el Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla (IDIVAL) junto al Servicio Cántabro de Salud (SCS), ha reunido a profesionales sanitarios y sociales, investigadores, agentes comunitarios y ciudadanía para abordar uno de los principales desafíos asociados al envejecimiento: la fragilidad.
El encuentro, dirigido por Carmen Secades, fisioterapeuta del SCS y coordinadora de la Escuela Cántabra de Salud y por Mónica del Amo, responsable de Calidad de la Gerencia de Atención Primaria del SCS, se enmarca en la Acción Conjunta europea CIRCE (CIRCE-JA), financiada por el programa EU4Health, que sitúa a la Atención Primaria como eje estratégico para reforzar la resiliencia, accesibilidad y sostenibilidad de los sistemas sanitarios en la Unión Europea.
Cantabria, laboratorio de innovación en prevención
En el marco de este proyecto europeo, Cantabria está replicando en su sistema de Atención Primaria la buena práctica de los Centros de Promoción de la Salud (Health Promotion Centres – HPC), desarrollada en Eslovenia y reconocida como modelo de referencia en prevención y promoción de la salud desde un abordaje integral de la persona.
Desde IDIVAL, esta iniciativa refuerza la transferencia de la evidencia científica a la práctica asistencial, mediante la implementación de modelos que integran la perspectiva clínica, social y comunitaria.
La fragilidad: una realidad que trasciende lo clínico
Durante la jornada se subrayó la necesidad de comprender la fragilidad más allá de su dimensión biomédica, como una realidad compleja condicionada por factores físicos, sociales, relacionales y comunitarios.
Entre los temas abordados figuraron:
• La influencia de la alimentación en la capacidad funcional.
• Los riesgos asociados a la polimedicación.
• La fragilidad social como determinante relevante de la salud.
Asimismo, se destacó la importancia de reforzar la coordinación entre los servicios sanitarios y los recursos comunitarios. En este contexto, se expuso el papel de las fisioterapeutas en los programas comunitarios de prevención de caídas, orientados a reducir lesiones y preservar la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores.
Resultados y aprendizajes tras un año de implementación
Tras más de un año de desarrollo, el proyecto CIRCE ha permitido consolidar en Cantabria un modelo de intervención comunitaria para la prevención de la fragilidad, integrado en Atención Primaria.
Los resultados muestran:
• Mejora en movilidad, equilibrio y capacidad funcional de las personas participantes.
• Avances en la coordinación entre profesionales sanitarios y recursos comunitarios.
• Refuerzo de la adherencia y de los vínculos sociales en el marco de intervenciones grupales.
En conjunto, la experiencia pone de manifiesto la relevancia de una respuesta integral, basada en la evidencia y articulada en red, para la prevención de la fragilidad.
La jornada concluyó con la necesidad de continuar avanzando en modelos colaborativos que integren investigación, asistencia y comunidad para ofrecer respuestas eficaces y sostenibles ante este reto demográfico y sanitario.