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Juan Marta Enguita, el neurólogo que estudia cómo frenar la tromboinflamación en el ictus

NEXT-Val impulsa la investigación sobre nuevos modelos predictivos para mejorar el pronóstico del ictus grave

El Instituto de Investigación Sanitaria de Valdecilla (IDIVAL) ha premiado a siete jóvenes investigadores dentro del programa NEXT-Val (NEXT generation VALdecilla), una iniciativa destinada a impulsar la investigación traslacional en el ámbito biosanitario de Cantabria. Entre los galardonados está Juan Marta Enguita, neurólogo especializado en enfermedades cerebrovasculares, que lidera un proyecto para comprender y combatir la tromboinflamación asociada al ictus isquémico, una de las principales causas de discapacidad y mortalidad en el mundo.

NEXT-Val, dotado con cerca de 150.000 euros y ayudas de hasta 25.000 euros por proyecto, apoya a investigadores emergentes que aún no han liderado ayudas competitivas, ayudándolos a dar un salto hacia una mayor independencia científica y competitividad internacional. Para Juan Marta, esta oportunidad es un paso más en un recorrido que combina la investigación de laboratorio con la experiencia directa en la atención a pacientes. “Todo está condicionado por la figura de mi padre, también neurólogo, que me inculcó el gusto por plantear preguntas y buscar respuestas”, explica.

Un neurólogo con vocación investigadora

Su trayectoria comenzó como investigador predoctoral en el Laboratorio de Aterotrombosis del CIMA-Universidad de Navarra, y continuó como investigador postdoctoral en el Grupo de Investigación en Ictus del Hospital Universitario de Donostia. Allí analizó muestras de 500 pacientes con ictus y 85 trombos, identificando marcadores no descritos previamente en esta enfermedad. Este trabajo se plasmó en publicaciones científicas de alto impacto y fue premiado por sociedades científicas como la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia, que le otorgó el segundo premio en investigación básica y traslacional por su estudio sobre el papel del factor XIII de la coagulación en la tromboinflamación. En marzo de 2023 defendió su tesis doctoral con sobresaliente cum laude y Premio Extraordinario de Doctorado.

Actualmente, forma parte de la red de investigación colaborativa RICORS-Ictus del Instituto de Salud Carlos III y participa en iniciativas como el grupo Nordictus, el registro RENISEN y el consorcio Ictus-Cog, que estudia el deterioro cognitivo tras un ictus.

Un proyecto para desentrañar el papel de la tromboinflamación

Su proyecto, “Papel de la interacción neutrófilo-plaqueta en la tromboinflamación asociada al ictus isquémico”, analizará muestras de sangre y trombos de pacientes que han sufrido ictus graves para estudiar cómo la respuesta inflamatoria y las células del sistema inmune influyen en el daño cerebral y en la recuperación. El objetivo es identificar nuevos biomarcadores que permitan mejorar el pronóstico, abrir posibles vías terapéuticas y refinar modelos predictivos multimodales.

Marta Enguita destaca que su interés por esta línea de investigación surgió de una conjunción de circunstancias: “Desde mi tercer año de residencia colaboraba con mi directora de tesis en un laboratorio centrado en la coagulación, y mi dedicación previa al estudio de las enfermedades cerebrovasculares hizo natural esta aproximación. Además, tras la pandemia, la tromboinflamación cobró mucha relevancia por las alteraciones que provocaba la COVID-19”.

Ciencia que también se explica a niños

Explica su investigación de forma sencilla, recurriendo a una metáfora cercana: “El ictus se produce cuando un coágulo atasca una de las tuberías que llevan sangre al cerebro. Nuestro objetivo es analizar qué elementos de la sangre de los pacientes favorecen que aparezcan estos coágulos, y nuestro sueño es poder dar una medicación que reduzca al mínimo el riesgo de que se formen”.

Compromiso con el impacto social

El ictus es una patología devastadora: una de cada seis personas lo sufrirá a lo largo de su vida, con un 20 % de mortalidad y un 30 % de discapacidad. “Todo lo que se pueda hacer para que su frecuencia y gravedad disminuya supondría un cambio enorme para nuestra sociedad”, afirma el investigador, consciente de que los avances de los últimos años son alentadores pero insuficientes.

Más allá de su familia, encuentra inspiración en figuras históricas como “su paisano” Santiago Ramón y Cajal, que, como él, dedicó su vida a desentrañar los misterios del sistema nervioso.

Un camino con humor y filosofía

En su recorrido no falta el sentido del humor. Recuerda cómo, durante años, sus amigos le preguntaban por “sus ratillas de laboratorio, imaginándose sabe Dios qué escenas”. Y cuando se le pide un consejo para futuros investigadores, no duda en mezclar pragmatismo y creatividad: “Disfruten el camino”, “no hay cambio sin recambio” o “pon una fresa a pensar como un tomate”.

Al proyectarse hacia el futuro, su aspiración es clara: “Me gustaría sentir que hice lo que quería y que supe adaptarme y sacarle partido a lo que venía”.