El II Congreso Regional de Salud aborda el papel de la innovación, los ensayos clínicos y la investigación aplicada en la mejora de la atención a los pacientes
La investigación y la innovación han dejado de ser actividades complementarias para convertirse en elementos esenciales del sistema sanitario. Esta fue una de las principales conclusiones de la sesión técnica “Del soporte a la transformación. El valor de las infraestructuras de I+D en salud”, celebrada en el marco del II Congreso Regional de Salud de Cantabria, que reunió a profesionales de la investigación, la innovación y la práctica clínica para reflexionar sobre el impacto real de estas estructuras en la asistencia sanitaria.
Moderada por el director de Gestión del Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla (IDIVAL), Galo Peralta, la mesa puso el foco en cómo las infraestructuras de apoyo a la investigación han evolucionado hasta desempeñar un papel activo en la transformación de la sanidad. Lejos de limitarse a funciones administrativas o de soporte, estas estructuras participan hoy en el desarrollo de nuevas capacidades, en la atracción de talento y en la incorporación de soluciones innovadoras que repercuten directamente en los pacientes.
De la investigación a la práctica clínica
Uno de los participantes, el endocrinólogo Luis Alberto Vázquez, destacó el papel que desempeñan las unidades de investigación clínica para acercar la innovación a la asistencia diaria. A partir de su propia experiencia profesional, explicó cómo el apoyo ofrecido por instituciones como el IDIVAL permite a los profesionales sanitarios participar en estudios y ensayos clínicos sin renunciar a su actividad asistencial.
Vázquez defendió que la investigación debe considerarse una de las funciones estructurales del sistema sanitario, al mismo nivel que la asistencia y la docencia. En su opinión, estas estructuras permiten ofrecer a los pacientes acceso temprano a tratamientos innovadores, generar conocimiento clínico y mantener a los profesionales conectados con los avances científicos que marcarán la medicina del futuro.
En la misma línea, la jefa del Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Blanca Sánchez, repasó la evolución de la Unidad de Ensayos Clínicos desde su creación en 2012. Recordó que su puesta en marcha permitió realizar en Cantabria estudios en fases tempranas de desarrollo de medicamentos, una capacidad de la que hasta entonces carecía la comunidad autónoma.
Según explicó, la actividad desarrollada durante estos años ha permitido ampliar progresivamente la participación de los distintos servicios clínicos del hospital, consolidando una red de colaboración que actualmente alcanza a más de una veintena de especialidades. Este crecimiento ha situado a Valdecilla como una referencia nacional en investigación clínica y ha contribuido a atraer proyectos competitivos, talento investigador y nuevas oportunidades de colaboración.
Innovar para mejorar la experiencia de pacientes y profesionales
Por su parte, Marina Cano, experta en ingeniería de factor humano del Área de Innovación del IDIVAL, abordó la importancia de incorporar metodologías centradas en las personas para diseñar tecnologías y procesos más seguros, eficaces y fáciles de utilizar. Durante su intervención explicó cómo esta disciplina analiza la interacción entre profesionales, pacientes, tecnología y entornos de trabajo para adaptar las soluciones a las necesidades reales de quienes las utilizan.
Cano destacó especialmente la aplicación de estas metodologías en los procesos de compra pública sanitaria, una línea de trabajo que está permitiendo incorporar criterios relacionados con la experiencia de uso y la seguridad desde las fases iniciales de adquisición de nuevas tecnologías. Un enfoque que, según señaló, contribuye a que la innovación se integre de forma efectiva en la organización y genere un impacto tangible en la calidad asistencial.
A lo largo de la sesión, los ponentes coincidieron en que el verdadero valor de las infraestructuras de I+D no se mide únicamente por el número de proyectos o ensayos desarrollados, sino por su capacidad para mejorar los resultados en salud, favorecer la incorporación de nuevas terapias y contribuir a la sostenibilidad del sistema sanitario.
La mesa concluyó con una reflexión compartida: la transformación de la sanidad requiere estructuras sólidas que conecten investigación, innovación y práctica clínica. En este contexto, las infraestructuras de apoyo a la I+D se consolidan como un elemento estratégico para anticipar los retos del futuro y garantizar que los avances científicos lleguen cuanto antes a los pacientes.
La investigación e innovación biomédica solo es posible gracias a la colaboración de todos. Así avanzamos en la mejora de la salud de los pacientes y la ciudadanía.