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Verónica Vidal, la científica que investiga cómo realizar intervenciones neurovasculares más seguras y eficaces

En el Instituto de Investigación Sanitaria de Valdecilla (IDIVAL), la innovación se escribe con nombres propios, y uno de ellos es el de Verónica Vidal Sánchez. Doctora en Biología Molecular y Biomedicina, con más de 20 publicaciones científicas, dos modelos de utilidad registrados y una trayectoria marcada por la versatilidad, Vidal ha sido una de las siete investigadoras seleccionadas en la última edición del programa NEXT-Val.

Su proyecto EMBO-PROTECT busca mejorar la seguridad de las intervenciones neurovasculares, reduciendo el riesgo de complicaciones que, pueden causar consecuencias inmediatas o tener un impacto más silencioso pero con repercusión en la calidad de vida a largo plazo.

El programa NEXT-Val (NEXT generation VALdecilla) tiene como objetivo impulsar el desarrollo de jóvenes investigadores vinculados al sistema sanitario público de Cantabria o a la Universidad de Cantabria. Con una inversión total cercana a los 150.000€ y ayudas de hasta 25.000 € por proyecto, actúa como trampolín hacia una mayor autonomía científica y competitividad internacional. Para Vidal, este apoyo es más que una ayuda económica: «Es la oportunidad de convertir una idea en resultados tangibles que beneficien a los pacientes».

De la curiosidad infantil a la investigación clínica

La vocación de Verónica nació mucho antes de que se planteara una carrera científica. «Desde pequeña tenía claro que quería dedicarme a la biología. Tuve la suerte de tener una profesora que me transmitió un amor enorme por esta ciencia», recuerda. Aquella fascinación la llevó a estudiar Biología, y después explorando diversas áreas de investigación: neurocognición, neurodegeneración, oncología, hematología, …

Lejos de seguir un camino lineal, su carrera ha estado marcada por la adaptación constante. «No, no he investigado siempre sobre el mismo tema. He cambiado varias veces y, cada vez, ha tocado empezar desde cero. Es agotador, pero te da un bagaje enorme y rapidez para adaptarte en los retos y proyectos de futuro».

Cuando la investigación quiere resultados tangibles

Tras años en investigación básica, donde sus hallazgos servían como base para otros proyectos clínicos, llegó un punto de inflexión: «Me entró la curiosidad por saber cómo todo eso se aplicaba realmente en la clínica. En la investigación básica, muchas veces haces un descubrimiento, lo publicas, y no ves, sobre todo a corto y medio plazo, su impacto real en la mejora de la salud de las personas. Eso está muy bien, pero yo quería vivir de cerca ese paso a la realidad».

Esa necesidad de cercanía con el paciente la llevó a tomar una decisión arriesgada: dejar un trabajo para sumergirse en la investigación clínica. En el HUMV, dentro del equipo de Neurorradiología Intervencionista, encontró el escenario perfecto para unir conocimiento técnico y beneficio directo para la salud de las personas.

El reto de EMBO-PROTECT

El proyecto aborda un problema muy concreto: durante la colocación de stents para tratar la estenosis carotídea (un estrechamiento de las arterias que llevan la sangre al cerebro), pueden liberarse pequeñas partículas que, si alcanzan el cerebro, causan desde ictus evidentes hasta microictus sin sintomatología inmediata, pero con posibles consecuencias a largo plazo como deterioro cognitivo, explicó.

«Queremos probar un sistema de protección que ya se utiliza en otras intervenciones: un balón que, durante el procedimiento, detiene el flujo de sangre hacia el cerebro y permite aspirar esas partículas antes de que viajen», señaló Vidal. El estudio será aleatorizado, prospectivo y con evaluación ciega, un diseño que garantiza la solidez de los resultados.

En el Ictus, cada minuto cuenta

Además de la investigación en estenosis carotídea con el proyecto EMBO-PROTECT, su equipo desarrolla proyectos centrados en mejorar el tratamiento del ictus, con el objetivo de lograr la mayor eficacia posible: «En ictus, el tiempo es cerebro. Cada minuto que pasa se pierden neuronas. Nuestro objetivo es que, una vez que el paciente entra en el hospital el tratamiento sea el más eficaz y rápido posible, para que las consecuencias sean las mínimas». También insistió en la necesidad de la prevención y en la importancia de tener una vida activa lejos del sedentarismo y unos buenos hábitos alimenticios que ayuden a minimizar las probabilidades de desarrollar dolencias de este tipo.

La investigadora recuerda que el ictus no solo afecta a la supervivencia, sino también a la discapacidad, con un impacto personal, social y económico enorme.

Inspiración y legado

Si tuviera que nombrar a sus referentes, lo tiene claro: «Las mujeres con las que he trabajado codo con codo, mis compañeras de poyata en el laboratorio con las que compartí horas de experimentos, he aprendido muchísimo de ellas» En su etapa actual, destaca el valor del equipo de Neurorradiología «Es un grupo del que aprendo cada día y cuyo trabajo conjunto hace posible que la investigación avance». A quienes empiezan en la investigación esta investigadora les deja un consejo breve pero honesto: «Es duro, pero es muy bonito y gratificante».

Finalmente, cuando se proyecta al futuro, Vidal no piensa en reconocimientos personales: «Dentro de 20 años, quiero mirar atrás y saber que lo que hicimos no se quedó en un cajón, sino que fue aplicable y benefició a muchas personas».